Estudio de Caso #2: Protección de las zonas pesqueras en Alaska (cont.)
La solución: Cap and Trade
Entonces, sobrevino un cambio. En 1995, el número de barcos
pescando halibut se limitó y a cada barco se le asignó un número específico de permisos: un
porcentaje fijo del total de la pesca que se podía sacar del mar. Si la flota quería pescar
más, ellos podían comprarle permisos a otros barcos. Si estaban preparados para pescar menos o
dejar la zona de pesca por completo, ellos podían vender sus permisos. En el lenguaje de
administración de pesca, un sistema de cuotas individuales transferibles de pesca (o ITQs,
del inglés "Individual Transferable Fishing Quotas") se puso en su lugar, pero el
cambio esencial fue éste: un mercado fijo (capped) se transformó
en un mercado de
cap and trade.
Los resultados de este cambio fueron inmediatos y sorprendentes. En el primer año de cap and
trade, la temporada de pesca se amplió de dos días a ocho meses. Permitiéndoles trabajar a un
ritmo más razonable, las flotas permanecieron en sus casas cuando hubo mal tiempo. Ningún barco
se hundió debido a tormentas. Ni una sola vida se perdió. La pesca fantasma y el bycatch bajaron
significativamente, reduciéndose dos impactos ambientales. Sin verse forzados a vender a un número
pequeño de compradores, las flotas recibieron un precio más justo por su pesca, y el halibut fresco
retornó a los restaurantes y supermercados.

Estos cambios no han pasado desapercibidos. En diciembre de 1998,
la Academia Nacional de Ciencias norteamericana entregó un informe alabando a los ITQs por su papel
en la revivificación de las zonas de pesca del halibut en las costas de Alaska. Claramente, donde solo
un cap o límite no puede remediar el problema – cap and trade trajo resultados positivos y
medibles.