Estudio de Caso #1: Reducción de la lluvia ácida en Estados Unidos
En la década de 1980, los científicos descubrieron que los lagos,
ríos y bosques – incluso edificios y estatuas – estaban siendo dañados por la lluvia ácida. El Congreso
norteamericano autorizó un estudio de diez años de duración y una inversión de 570 millones de dólares
para determinar la causa, y se encontró que el dióxido de azufre (SO2), un contaminante
del aire generado por plantas de energía y otras instalaciones industriales
era el mayor culpable de este problema.
Cuando el SO2 entra en la atmósfera, causa una reacción química que forma un ácido destructivo. Este
ácido retorna a la tierra en pequeñas partículas de niebla, nieve o la destructiva lluvia que
primero llamó la atención de los científicos.
La lluvia ácida puede dañar bosques enteros a través
de la erosión de los
nutrientes del suelo que necesitan los árboles para sobrevivir. Puede hacer de los lagos y ríos lugares
inhabitables para los peces y otro tipo de vida silvestre. A medida que llega a las ciudades, puede dejar sus
"huellas" químicas en objetos hechos por el hombre como rascacielos
y automóviles
.
Para reducir la lluvia ácida y proteger el medio ambiente, el primer paso es reducir la cantidad de SO2 en
la atmósfera. El Congreso norteamericano dio este crítico primer paso al
enmendar el Acta de Aire Puro de 1990.
Se creó un programa de cap and trade concentrado en las emisiones de SO2 de las plantas de energía para
comenzar en 1995. El nuevo programa tenía dos características fundamentales:
- Primero, redujo a la mitad la cantidad de dióxido de azufre que podía ser
emitido por las plantas de energía. Se estableció un cap en las emisiones al 50% de los niveles de 1980
(17,5 millones de toneladas de SO2 se emitieron en ese año).
- Segundo, el programa le dio a los operadores de las plantas la flexibilidad para elegir el plan de reducción de
emisiones que funcionara mejor para sus instalaciones. Ellos podían elegir cambiar a combustibles menos contaminantes,
instalar aparatos que "limpien" sus emisiones, o intercambiar excedentes de permisos de polución.